Un niño de 2 a 6 años que desafía a sus padres permanentemente complica la vida en la casa, en las salidas familiares y
constituye un motivo frecuente de consulta en psiquiatría infantil.
Normas y Límites
Los desórdenes del comportamiento en el niño pequeño están frecuentemente vinculados a una cuestión de respeto a las normas y los límites. En primer lugar, es muy importante que el niño sepa las normas de la casa. El porqué de la norma debe ser explícito para que el niño pueda aceptarlo. El niño va a probar si la norma realmente es aplicada y si puede haber una consecuencia en caso de transgresión. Quiere saber si “es de verdad”. Una consecuencia (”castigo”) permite constatar que las normas son una realidad concreta.
Algunas madres (y padres) dudan en ser firmes pues temen que sus niños les quieran menos, no desean verse como “malo/mala”. Sin embargo, establecer las normas es tranquilizador para el niño, quien se da entonces cuenta de que en el mundo donde él vive no reinan la “ley de la selva” ni “la anarquía”.
Castigos
Los padres representan los garantes de una estabilidad del mundo externo, del mundo social. Evitemos los malentendidos: los “castigos” deben adaptarse a la situación. Los ataques corporales (”a la cama sin comer”, golpes) o psicológicos (amenazas de abandono, gritos que aterrorizan) son arriesgados para la estabilidad emocional, y no ayudan para nada a crear un vínculo de respeto del adulto hacia el niño. En general una cara seria basta para mostrar que la situación no es en broma. Estrategias más adaptadas consisten en dejar al niño en una parte por algunos minutos o privarlo de cierto juguete una tarde. Por otra parte es recomendable pedirle que reflexione sobre el acontecimiento y sobre su comportamiento. Cuando el castigo se aumenta, un recordatorio del porqué de la sanción y un pequeño debate puede ser pedagógico.
Tips de criterio
- Debemos estar atentos también a no castigar sin razón después de un “mal día”.
- Las normas pueden discutirse y un determinado grado de negociación es deseable.
- Lo que no se negocia son las obligaciones del niño (cepillar los dientes, no dejar la ropa tirada, etc.), aún menos prometiéndole premios o recompensas.
- Tomarse cinco minutos para mencionar las normas antes de la salida por ejemplo.
Acuerdo entre los padres
La coherencia madre-padre es fundamental con el fin de crear un medio ambiente estable y que estructure al niño, vivan juntos o separados. Es necesario evitar contradecir a nuestro socio y menospreciar su autoridad delante del niño, aunque uno no esté de acuerdo. Eso se discutirá en privado más tarde. Es integrando las normas de convivencia en sociedad que el niño adquiere buenas bases para una vida social más abierta. En una situación opuesta, corre el riesgo de desarrollar desórdenes de hiperactividad y, en la adolescencia, desórdenes de conducta (delincuencia).
Tips Prácticos
- Para hablar eficazmente a un niño pequeño es mejor ponerse a la altura de su cara, observarlo a los ojos, y decir las cosas claramente.
- Una cólera sincera puede ser útil con el fin de “volver a poner el niño en su sitio”, sin embargo hablar a muy bajo volumen puede suscitar mucha atención por parte del niño.
- Se puede reconfortar al niño diciéndole que nos gusta cuando hace tal o cual cosa pero que esta vez hizo una tontería y que esperamos no se repita.
Juguemos
Por el contrario, no hace falta que la relación se reduzca a poner límites. El otro aspecto fundamental es el juego, el placer con el niño. ¡Juguemos con nuestros niños! El placer compartido y la complicidad se construyen jugando.
Los juegos de cambio de roles son una excelente oportunidad para hacer descubrir al niño “el otro lado”: el niño que se pone en el lugar del adulto comprende las dificultades que plantea con sus travesuras.
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- “Cuándo consultar al psicólogo infantil” por Lic. Bárbara Veleizan

El Dr. Felipe Pegado nació en Rio de Janeiro, Brasil. Es psiquiatra e investigador en la Unidad de Imaginería Funcional 562 del Inserm en París. Trabaja actualmente en proyectos de investigación con pacientes con trastornos de conciencia y en estudios relacionados con la lectura.
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