La pregunta no es qué hacemos de comer sino cómo comemos. Comer no sólo es alimentarse sino también relacionarse,
crear identidad y divertirse. Crear un plato balanceado es muy importante, pero no lo es todo. Uno debe también ayudar a los chicos a relacionarse bien con la comida: que toquen, miren, experimenten, jueguen a mezclar colores (esto no es nada nuevo, ¿no? Sin embargo los grandes a veces nos olvidamos).
Con las manos en la masa
No hay nada de malo en jugar con la comida, de hecho ahí empieza la cosa. Una buena idea puede ser “hoy todos comemos con las manos”, ya verán que es un placer. Todos queremos chicos bien educados en la mesa: siéntate bien, el codo, cierra la boca, y la lista sigue. Si esa es la única idea que tenemos fija, la comida puede convertirse en una batalla indigesta.
Serenidad, hay tiempo para todo, hoy hacemos algo divertido (ver tips al final) y mañana nos ocupamos de que saquen los codos de la mesa.
Negociación
Los acuerdos con los chicos funcionan bien siempre que las dos partes los respeten: “mañana hago tu plato favorito, pero hoy vamos a comer mi plato preferido, ¿OK?”, de este modo los niños sabrán que otras personas tienes gustos diferentes y que es justo que tengan su día también. Pero es importante ser consistente y tener claro qué negociar, por ejemplo “hoy hay carne con arroz y tomates y punto” es un buen límite. Pero “Hoy hay tofu con ensalada de algas y porotos al jengibre” puede ser un poco extremo. Debemos usar el sentido común, ofrezcamos algo diferente pero como una aventura, que los niños sean partícipes.
Para nosotros, los adultos, era (y es) complicado que los chicos coman fruta. Ir juntos a la frutería a ver los colores y comprar cosas raras como fruta estrella o fruta dragón puede funcionar como paseo culinario. En Londres se pueden encontrar estas maravillas en el Borough Market. Pero a no
flaquear, los chicos comerán las frutas si nos ven a nosotros comerlas.
Comer juntos
Haz que tu niño que comparta la mesa con adultos donde se conversa y pongan la mesa juntos. Esto crea un buen lazo. Con respecto a los bebés o niños más pequeños, intenten comer a la par que ellos, aunque sea un café con leche con galletas, eso los interesará porque verán que los demás también lo hacen.
Comer afuera
Es un momento de nervios, donde el niño se duerme, pasea de mesa en mesa, los otros comensales nos miran mal, sin embargo existe un lado positivo: los chicos ven diferentes opciones, tienen la oportunidad de probar cosas diferentes y sobre todo ganan poder de elegir lo que quieren comer.
Condimentar y saber quiénes somos
No está de más condimentar las comidas, luego de 12 meses los niños pueden comer la mayoría de los condimentos. Es
criterio de los padres la cantidad de sal y azúcar, pero a liberar la imaginación, es posible usar otros condimentos: comino, albahaca, orégano, ajo, pimienta, pimentón, ají, hay una infinidad. ¡Prueba lo que cocinas! Si a ti no te gusta, seguro que a ellos tampoco.
Muchas veces son los condimentos y unos pocos platos los que definen la identidad, anímate a hacer comida de tu país de origen, ayudará a los niños a identificarse y saber de dónde vienen.
Por último, hago un llamado a cocinar en familia, “No a los alimento pre-elaborados”. ¡Cocinemos!, esto crea buenos hábitos, todos trabajamos y estamos cansados, pero comidita hecha en casa es un buen regalo para nuestros chicos.
Algunas ideas divertidas
Imaginar un menú loco con los chicos y realizarlo juntos: Mermelada Azul con chorizo colorado, Salchichas con chocolate, Patatas fritas con caramelo de menta y limón.
-Inventar proyectos culinarios, ejemplo: hacer crepes todos juntos. Primero hacemos la lista de compras, vamos al supermercado (solo para el evento, no la compra mensual) y cocinamos en familia.
- Planear un picnic, a los chicos les encanta comer en el suelo y discutir qué llevar. Si el tiempo no es bueno, ¿por qué no planear un picnic en el suelo de la sala?
- Hacer un dibujo de una comida y jugar a que lo comes.
Por: Natalia Penchaszadeh para “Londres con Chicos”Natalia Penchaszadeh, nació en Argentina, se crió en Venezuela y vive en USA. Egresó del Colegio de Cocineros Gato Dumas. Trabajó como Chef Ejecutiva y Chef Pâtissier en varios restaurantes de Buenos Aires. Paralelamente y desde hace 10 años, lleva su propia empresa intitulada “Bienmesabe”. En 2004 se mudó a St. Louis (Missouri, USA) donde da clases de cocina y está empezando su propio restaurant. Tiene dos hijas: Zina y Nurit.

