Ingresar al Museo de la Infancia es comenzar un viaje fascinante en el tiempo, hacia lugares de nuestra propia memoria que se encontraban dormidos. Con cada juguete se reviven sensaciones, lugares, aromas y hasta personas de nuestra infancia que creíamos olvidados. La casa de muñecas, el caballito de madera, el trencito de lata, la pista de autos, el proyector de plástico, el Ludo, el Mecano, el osito de peluche… Cientos de juguetes que datan desde mediados del 1800 hasta nuestros días, se dan cita en los pasillos de este predio que parece una fábrica reciclada pero que no lo es.

Y como de jugar se trata, el museo propone diferentes espacios para que los que hoy son niños hagan lo que mejor saben hacer. Un arenero, una zona interactiva para experimentar con magnetismo, inercia y otras fuerzas; un rincón con luces, espejos y música; una zona para bebés con juguetes blandos; un rincón de disfraces y un area creativa para dibujar y pintar.
Bebés de antes, bebés de ahora
Un sector de la muestra se encuentra dedicado al cuidado de los bebés. Allí es posible asombrarse al ver cómo eran las sillas altas, las cunas, los andadores, los biberones o los sonajeros (metálicos!) de hace 100 o 150 años. Resulta inevitable sentirse aliviado por el evance tecnológico y en materia de seguridad de los últimos años.
Este sector incluye juguetes que los más pequeños utilizaban y utilizan en juegos de rol como por ejemplo: cochecitos para muñecas, juegos de té, etc.
Accesibilidad, servicios y facilidades para el cuidado de bebés

El lugar cuenta con rampas, ascensores y cambiadores para bebés, tanto en el baño de damas como en el de caballeros. También se ofrece un “estacionamiento” para cochecitos en la entrada y un cuarto para amamantar o calentar la comida de los más chiquitos.
En planta baja hay un café que ofrece también algunos platos del día, refrescos y helados. Hay sillas altas y boosters para los chicos. Otra posibilidad es llevarse la vianda y comer en una de las mesas para picnic dispuestas para tal efecto en la entrada del museo.
También en planta baja está ubicada la infaltable tienda de regalos.
Finalmente…
Lo más emocionante es hacer este recorrido con nuestros hijos y observar sus caritas de asombro. Ahí nos damos cuenta que en realidad nada ha cambiado, que lo importante no es qué tan sofisticado es el juego sino qué tanto espacio deja al desarrollo de la imaginación.
El museo es parte de la familia de museos del Victoria & Albert.
La entrada es gratuita
Días y horarios: todos los días de 10 a 17.45hs.
Dirección: Cambridge Heath Road, Londres E2 9PA
Sitio Web para más información y agenda de actividades diarias: http://www.vam.ac.uk/moc/
Vías de acceso:
Tube: Bethnal Green, Central Line
Bus: D6, 106, 254, 309 y 388 tienen su parada fuera del Museo. El 8, 26, 55 y 48 paran muy cerca del museo.
Tren: Las estaciones más cercanas son Cambridge Heath and Bethnal Green
¿Has visitado este museo? ¿Qué te ha parecido?¡Comparte tus experiencias! Escríbenos a info@londresconchicos.co.uk
El premiado espectáculo para niños: Shoe Baby, está de regreso. Se trata de la historia de un bebé que decide salir a recorrer el mundo en un zapato. Las canciones son preciosas y sobre el final hay una sorpresa que deja fascinados a todos los niños.
Dicen que los niños que viven en grandes ciudades acaban por no reconocer a los animales de las granjas, pero esto no tiene por qué ser así si esos niños viven en Londres. La ciudad cuenta con numerosas granjas urbanas, al menos 15, repartidas por toda la capital, y entre ellas destaca la de Mudchute en los Docklands, por ser la más grande.
El parque tiene también una interesante flora repartida en diferentes zonas: terrenos de pasto, bosque, senderos, lomas, zonas de arbolado y estanques. La visita puede realizarse de forma individual y es muy divertido proponer a los niños que vayan descubriendo animales y plantas como si se tratase de un ‘safari visual’.
(recoger huevos, ordeñar…).
Luego de haber cerrado sus puertas durante el 2007 para ser refaccionado y modernizado (se invirtieron en el proyecto 18.6 millones de libras), el Museo del Transporte (Transport Museum) reabrió sus puertas al público en 2008 con nuevas galerías y exhibiciones que ilustran el pasado, presente y futuro del transporte en Londres.
distinta. De más está decir que esto los mantiene ocupadísimos.
a los que es posible subirse y recorrer con total libertad. Si a ello le sumamos la posibilidad de poder disfrazarse de chofer para “manejar” uno de estos vehículos, la diversión está garantizada.
Para los que vayan a pasar el día, el café sirve también comidas entre las 12 y las 15 hs. También pueden llevar su vianda ya que, en la planta baja, hay un sector bien amplio con mesas y sillas destinadas al descanso y almuerzo o merienda.
En cuanto a facilidades para cambiar pañales, en Greenwich hay un solo cambiador dentro del baño para discapacitados, en el primer piso. Es realmente poco si tenemos en cuenta que hay entre 50 y 70 bebés en cada función. Por este motivo, muchas madres optan por cambiar a sus bebés en los asientos del cine, lo cual no es muy higiénico pero, dadas las circunstancias, resulta entendible.
Para aquellos que aún no la conozcan, la Thames Barrier (barrera del Támesis) es una obra de ingeniería monumental que se comenzó a construir en el año 1974 y se utiliza desde 1983 con el objetivo de proteger a la ciudad de Londres de la amenaza de las inundaciones debido a las frecuentes crecidas del río.
El lugar posee un pequeño Centro de Información donde es posible apreciar un modelo a escala y móvil de la barrera; un video sobre su construcción y operación; otras propuestas que fueron descartadas en su momento e información sobre el saneamiento del río y su vida silvestre. Para los que vayan con cochecito de bebé, hay escaleras en la entrada pero pueden solicitar en la cafetería que los dejen ingresar por detrás, donde hay un ascensor.

